Proteja
su eje vital
Consejos para el cuidado diario de la
espalda:
Al levantar un objeto: lo correcto
es doblar las rodillas, mantener la espalda
lo más derecha posible, tomar el
peso cerca del cuerpo.
Cuando trabaja parado: lo ideal es
descansar un pie sobre algo elevado, como
un escalón, alternando los pies,
y doblar las rodillas. Usar calzado cómodo,
no mantener una postura floja.
Al sentarse: no llevar el cuello adelante.
Poner la superficie de visión a
la altura de los ojos, sentarse derecho
con los pies apoyados sobre el piso. Levantarse
cada media hora, caminar y hacer algún
ejercicio de estiramiento y flexión
de piernas.
Cuando duerme: hacerlo de espaldas,
no boca abajo, y sobre un colchón
firme que se adapte al cuerpo. Levantar
la parte inferior de la espalda, el cuello
y las rodillas con rollos.
¡Tensiones
fuera!
Ejercite varias veces al día, aunque
sea 5 minutos cada vez.
Piernas: de pie, sosténgase
de una silla, lleve el talón hacia
la cola, sostenga durante 30 segundos.
Repita con la otra pierna.
Talones: de pie, sosténgase
del respaldo de la silla, levante el talón
del piso, espere unos segundos y vuélvalo
a la posición inicial. Repita 12
veces y cambie de pie.
Hombros: de
pie, entrelazar los dedos de las manos
de forma que queden las palmas hacia arriba.
Levantar los brazos extendidos y sostener
por 10 segundos.
Brazos: cruzar
el codo por el pecho hacia el hombro opuesto.
Tomar el hombro con la mano y sostener
durante 10 segundos, repetir con el otro
brazo.
Para estirar y descansar el cuello:
a- Apoyar una mano sobre la oreja
contraria y empujar la cabeza hacia el
hombro opuesto. No levante los hombros.
Mantener durante cinco segundos. Volver
a posición inicial y cambiar de
lado.
b- Girar la cabeza hacia un lado
todo lo que pueda, bajarla lentamente.
Volver a la posición inicial. Repetir
dos veces y cambiar de lado. dos veces
y luego repítalo en sentido opuesto.
c- Poner ambas manos sobre la frente,
presionar hacia atrás, al mismo
tiempo que fuerza la cabeza hacia delante.
Mantener cinco segundos. Descansar. Repetir
varias veces.
d- Colocar las manos en la nuca,
entrelazando los dedos, empujar con ellas
hacia delante, mientras se presiona con
la cabeza hacia atrás. Mantener,
descansar y repetir.
¿Es
seguro?
Dada la creciente importancia de los problemas
músculoesquelétales de la
columna en la sociedad occidental, la
investigación en este campo está
creciendo exponencialmente año
tras año. El tratamiento quiropráctico,
al no haber nacido dentro de los estamentos
de la medicina tradicional, tuvo que demostrar
su efectividad y seguridad sometiéndose
a más estudios clínicos
y ha llevado a cabo más investigaciones
que cualquier otra rama de la salud en
el campo de las afecciones de la columna.
El estudio de RAND, por ejemplo, aporta
estadísticas sobre la aplastante
seguridad de la manipulación del
quiropráctico frente a los tratamientos
médicos convencionales para el
dolor de cuello.
Según este estudio (y varios más
que lo avalan) existen más riesgos
de sufrir complicaciones serias en la
salud por tomar un antiinflamatorio para
calmar el dolor del cuello, que por recurrir
a un especialista en quiropraxia. ¿No
lo cree? Según los expertos en
riesgo, existe entre una y dos posibilidades
en un millón de sufrir un daño
grave por la manipulación de la
columna de un especialista en quiropraxia.
Una probabilidad ínfima si se toma
en cuenta que ingerir un antiinflamatorio
sin receta implica un riesgo de mil por
millón (y ese riesgo es el triple
en mayores de 65 años). Ni hablar
si se compara la quiropraxia con la cirugía
cervical, por ejemplo. En este último
caso, el riesgo es de 15.600 por millón.
Para que se entienda mejor: de un millón
de personas que se opera la columna, casi
16.000 sufren alguna complicación
seria. En contrapartida, de un millón
de personas que se realiza un tratamiento
quiropráctico, apenas una o dos
puede sufrir una complicación.
Las aseguradoras de los EE.UU. tienen
bien medidos estos datos. Según
ellas, 4 de cada 100 personas que toman
un analgésico sin receta médica,
sufre una complicación grave (y
4 de cada 1000 muere por esta causa).
Comparados con estos datos, es posible
ver por qué la quiropraxia casi
no ofrece riesgos.
Hay que señalar que de la misma
manera que puede provocar efectos beneficiosos
para nuestra salud, también puede
ser contraproducente cuando es realizada
por manos no expertas y no preparadas
universitariamente, de la misma manera
que un tratamiento farmacológico
o quirúrgico debe ser realizado
por un profesional adecuado.
(Para mayor información: www.ellibrodelaespalda.com)
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