Si usted es padre primerizo seguramente debe estar
envuelto en un mundo de incertidumbre, con los
miedos típicos de la inexperiencia de un
primer embarazo. En el caso de que usted sea mujer,
las sensaciones son muy diferentes ya que si bien
comparte los mismos temores del padre, también
está viviendo uno de los momentos más
hermosos e importantes de su vida, como es llevar
una nueva vida en su vientre. Todas estas sensaciones
de algo nuevo y desconocido no son más
que el miedo típico de los nuevos padres.
Es lógico: la inexperiencia, el no
saber que hacer generan pánico.
Lo más tranquilizador suele ser consultar
al obstetra. Cuando lo haga seguramente escuchará
cada palabra como si fuera la biblia y anotará
indicación por indicación para que
el embarazo sea totalmente normal y el bebé
nazca sano.
Un concepto que seguramente le va a generar dudas
por su importancia es el referido al Ácido
Fólico. ¿Por qué?
¿Y eso
qué es?
El ácido fólico, también
llamado ácido pteroilmonoglutámico,
vitamina B9 o folacina, es una nutriente que junto
con la vitamina B12 participa en la síntesis
del ADN, la proteína que compone los cromosomas
y que recoge el código genético
que maneja el metabolismo de las células,
por lo tanto es vital durante el crecimiento.
Previene la aparición de úlceras
bucales y favorece el buen estado del cutis. También
retarda la aparición de las canas, ayuda
a aumentar la leche materna, protege contra los
parásitos intestinales y la intoxicación
de comidas en mal estado. Desde el punto de vista
científico, el ácido fólico
es una vitamina muy importante con una estructura
química compleja. Es frágil, se
oxida con facilidad y no es soluble en agua fría.
Se presenta en 150 formas diferentes, cada una
con una respuesta muy variable al calor y otras
condiciones. Entre otras cosas actúa como
coenzima en el metabolismo de los aminoácidos
y en la síntesis de purinas que forman
los ácidos nucleicos ( ADN y ARN). También
es esencial para la formación de los glóbulos
blancos y rojos en la médula ósea
para su maduración. Las consecuencias que
produce la deficiencia del mismo ( que afecta
principalmente a la población más
pobre del mundo) son alteraciones metabólicas
del ADN, lo que puede llegar a producir diverso
tipo de enfermedades.