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Evidentemente
los tiempos han cambiado, la posibilidad de verse
atractiva frente al espejo ya no se resume en
la elección de buenos cosméticos,
un corte de pelo original, indumentaria de moda
y accesorios fashion
Parece que ahora también
hay que lucir cintura de avispa, cola parada y
pechos grandes y turgentes. ¿No será
demasiado? La realidad es que no vivimos dentro
de un aljibe, sino inmersos en una sociedad de
consumo que utiliza el cuerpo femenino como medio
más frecuente de venta. Como lo que existe
es sólo lo que se ve, la mayor parte de
la gente desconoce que a las modelos publicitarias
se les corrige las imperfecciones con computadora
y que en televisión se las maquilla, ilumina
y produce hasta el hartazgo en el más mínimo
detalle. Lo que sí interesa es que se ven
lisa y llanamente perfectas.
¿Cómo se explica que una chica que
mide 1,70 y pesa 50 kilos, tenga una medida de
busto de 110? Lo lógico es que si una chica
es alta y delgada como un junco, tenga sus pechos
en concordancia con el resto del cuerpo. Sin embargo,
desde los afiches callejeros, las siluetas femeninas
parecieran burlarse de la naturaleza y de todo
mandato de la ley de gravedad. ¿Arte de
magia? No, sencillamente siliconas
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