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Bebés bajo el efecto del alcohol

 
 

El síndrome alcohólico fetal es una de las principales causas conocidas de retardo mental y defectos físicos en los niños. Este síndrome está caracterizado por rasgos faciales anormales, retardo en el crecimiento y problemas del sistema nervioso central. Los niños afectados tienen dificultades con su aprendizaje, memoria, atención, resolución de problemas, lenguaje y audición. Con frecuencia, estas condiciones afectan, en forma negativa, el desempeño escolar y social de los pequeños. Este mal irreversible, que impacta todos los aspectos de la vida del niño y de la familia, es prevenible ciento por ciento: basta con que la mujer no ingiera alcohol durante el embarazo. Es más, se recomienda que se abstenga de hacerlo si está planeando tener un hijo, porque puede quedar embarazada, y no darse cuenta en las primeras semanas. Cuando la mujer ingiere alcohol, también lo hace su bebé. El niño recibe el alcohol a través de la barrera placentaria y tiene mayores dificultades para eliminarlo en comparación con la madre. Lo que significa que la dosis tiene más tiempo de actuar sobre él. Las lesiones derivadas del consumo son más graves durante el primer trimestre de vida del feto, ya que es la etapa en la que se forma su sistema nervioso. Todas las bebidas que contienen alcohol pueden producir daño a un bebé que no ha nacido. Una cerveza tiene la misma cantidad de alcohol que un vaso de vino o un trago de ron, brandy u otro licor puro. Además, muchos aperitivos y cócteles frecuentemente contienen más alcohol que una cerveza. No hay tratamiento para el síndrome alcohólico fetal.

 
 
Cristal antiempañante
 
  Un consorcio de compañías tecnológicas ha desarrollado un nuevo recubrimiento de dióxido de titanio, para aplicar encima de muchos materiales, con unas sorprendentes cualidades higiénicas. Cuando se aplica esta capa en la superficie de un cristal, ya no se produce el clásico efecto de niebla de cualquier cuarto de baño. La explicación es que el recubrimiento interactúa con la luz ultravioleta para romper los aceites que crean las acumulaciones de suciedad. El agua en lugar de acumularse irregularmente por la superficie forma una delgada película que produce un efecto adicional de limpieza. Algunas de sus ventajas son evidentes: además de conseguir cristales de edificios que se "limpien solos" y necesiten un costo muy inferior al habitual en cuanto a limpieza, se disminuye la cantidad de elementos nocivos que los agentes de limpieza actuales sueltan en la atmósfera. La capa de dióxido de titanio se puede aplicar sobre todo tipo de superficies: plásticos, papel, fibras sintéticas, goma, cerámica, componentes electrónicos, etc. Gracias a las propiedades foto catalíticas del compuesto, los materiales con los que se cubre obtienen como resultado un efecto anti bactericida bajo la exposición a las radiaciones UV. Un ejemplo de esta aplicación está en los hospitales, que podrían exhibir quirófanos libres de bacterias.  
 
Bananas eléctricas
 
  Un reciente proyecto contempla la posibilidad de construir una planta de energía para alimentar 500 viviendas. Ingenieros australianos crearon un generador eléctrico alimentado por bananas descompuestos y esperan construir una central energética. En la actualidad, buena parte de la cosecha bananera australiana se pierde porque la fruta es muy pequeña o está maltratada. Ahora, un equipo de investigadores quiere buscar un buen uso para la fruta que se desecha. Si todo sale de acuerdo con lo planeado, podría construirse una central de energía con capacidad para proveer electricidad a 500 viviendas. El profesor de ingeniería Bill Clarke, de la Universidad de Queensland, dijo que se le ocurrió la idea cuando plantadores de bananas le preguntaron de alguna manera de utilizar la fruta que se desecha. "En la zona hay muchos bananos y pueden ser una gran fuente de energía renovable", indicó Clarke. En la actualidad, un tercio de la cosecha anual de 20 mil toneladas de la región australiana de Queensland se pierde. El científico ha usado bananas con éxito para generar electricidad en el laboratorio y ahora analiza si puede ser algo viable comercialmente. En la zona hay muchos bananos y pueden ser una gran fuente de energía renovable. El método es dejar que las bananas se descompongan en vasijas selladas y luego se utiliza el gas metano que generan para mover una turbina eléctrica. Bill Clarke dice que para febrero del próximo año sabrá si las bananas son una fuente viable de energía, en términos de costo. Si lo es, la industria de la banana podría considerar el construir la planta de energía para alimentar 500 casas. Sin embargo, el científico australiano reconoce que su tecnología tiene un defecto: se necesita una enorme cantidad de bananos para generar una pequeña cantidad de energía. "Se requieren unos 60 kilos de bananas para que un ventilador funcione durante 30 horas", indicó Clarke.